#2 · BOB DYLAN. Entrevista exclusiva 40 aniversario de Rolling Stone USA

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Las mejores entrevistas son las que serpentean de forma inesperada por diversos temas que, en teoría, no tienen relación entre sí. Aquí hay de todo: música, religión, la vida, la bomba atómica, Chuck Berry o Neil Young. Además, las mejores entrevistas suelen ser las que se presentan en modelo pregunta-respuesta, sin posibilidad para el periodista de añadir nada de su propia cosecha. Normalmente no suele salir bien cuando el periodista es bueno, así que imagínense cuando el periodista es malo. Dylan siempre ha sido famoso por fastidiar entrevistas y aquí casi lo consigue. Pero delante estaba su amigo Jann S. Wenner. Si quieren saber más de él, busquen en Google. Esto es un fanzine, no la Enciclopedia Británica.

BOB DYLAN siempre fiel

BOB DYLAN por Jann S. Wenner (Presidente y fundador de Rolling Stone Magazine).
Aparecida en ROLLING STONE The Fortieth Anniversary. Issue 1025/ 1026. 3-17 Mayo, 2007.

Has estado de gira sin cesar durante 40 años.

Me gusta la novedad de estar en la carretera. Eso es la vida a tiempo real.

¿Qué lo hace tan entretenido?

Las groupies, el alcohol y las fiestas en el camerino… [Risas] ¿Por qué preguntas? Los intérpretes somos intérpretes. ¿Por qué sigues publicando tú tu revista?

Es algo que sé hacer bien, y uno obtiene placer de algo que hace bien.

Exactamente. Es la única cosa en la vida que encuentras que haces bien.

Dices que salir de gira te hace escribir más.

Sí. Eso es cierto, hasta cierto punto, pero si no tienes que hacer canciones, ¿para qué hacerlas? Sobretodo cuando has escrito tantas que no puedes tocar –tampoco habría tiempo suficiente para tocarlas, de cualquier forma–. Tengo suficiente donde no encuentro la urgencia para escribir nada más.

Acabas de sacar un disco increíble. Se titula Modern Times, lo cual parece una declaración deliberada.

Bueno, no lo sé. ¿Se te ocurre algún título mejor?

Highway 61, IIª parte. ¿Cómo elegiste ese título?

Los títulos son algo que vienen después de haber hecho lo que quiera que hagas. No empiezo desde un título. Probablemente fue algo que se me ocurriera. ¿Por qué, te parece chocante?

Parece como si quisieras valorar Estados Unidos en estos momentos. ¿Gravita el disco en torno a alguna idea principal?

Tendrías que preguntar a cada persona que lo escucha lo que significa. Probablemente signifique muchas cosas a muchos niveles para diferentes tipos de personas.

A mí me da la impresión de que habla de guerra y de corrupción.

Bueno, como todos mis discos, hasta cierto punto. Esa es la naturaleza de todos ellos.

Tus discos tratan del poder, el conocimiento y la salvación.

No sería tan sencillo para mí hablar de lo que trata un disco. Es una declaración, cada uno tiene su propio discurso, en lugar de hablar cada uno de cosas distintas. Si fuera pintor… no pintaría la silla, sino los sentimientos que me provoca la silla.

Eres estudiante de Historia. Si tuvieras que coger este momento y colocarlo en un contexto histórico, ¿dónde crees que nos encontramos ahora?

Sería complicado de hacer, a no ser que te traslades 10 años por delante. No está en la naturaleza de las canciones insinuar qué es lo que hay detrás de una determinada filosofía más que… ¿cómo podría explicarlo? Tomemos como ejemplo toda la música que salió de la Primera y Segunda Guerra Mundial. ¿Nunca te has dado cuenta de lo alegre que era? Si escuchas las canciones de ese período, pensarías que no hay nada sombrío en el horizonte.

¿Crees que ahora hay algo sombrío en el horizonte?

¿En qué sentido lo dices?

Venga Bob…

No, venga tú. ¿En qué sentido lo preguntas? No sé si te refieres al aspecto político…

En sentido político, espiritual e histórico general. Hablas del fin del mundo en este disco, tienes una visión bastante pesimista del mundo cuando dices: “Me enfrento al final de mi vida y echo un vistazo a todo esto…”

¿Y no hacemos todos eso todo el tiempo?

No, algunos intentan evitarlo pero yo intento entrevistarte, y no estás ayudando mucho.

Jann, ¿alguna vez he ayudado en eso?

Lo hiciste en el pasado. Diste unas cuantas entrevistas magníficas en los últimos años.

Sí, pero no estaba de gira cuando concedí esas entrevistas. Podía estar concentrado al cien por cien. Ahora estoy pensando en los amplificadores que tengo que llevarme…

¿No tienes a alguien que se encarga de eso por ti?

Creerías que sí.

No puedes encontrar un road manager, ¿es ese todo el problema?

Sí. [Risas].

¿Qué puedo hacer para que te tomes esta entrevista en serio?

Me la estoy tomando en serio.

No lo estás haciendo.

Por supuesto que sí. Tú eres el que está aquí para ser homenajeado. Cuarenta años… cuarenta años con una revista que ahora, obviamente, tiene un reconocimiento intelectual. ¿Pensaste que algún día iba ocurrir esto cuando empezaste?

Me lo tomaba en serio.

Pues mira lo lejos que has llegado. Tú eres el que tiene que ser entrevistado. Yo quiero saber de ti tanto como tú quieres saber de mí. Me encantaría tenerte en mi programa de radio y entrevistarte durante una hora.

Iré en cuanto acabemos con esta entrevista. Nos cambiaremos los papeles y haremos lo que dices.

Tú has visto más cambios musicales que yo.

Venga, por favor.

No, no, sin favor. Por favor tú. Tú lo has visto todo desde arriba. Yo lo he visto desde… también desde cerca de la cima.

Desde una trayectoria ascendente. ¿Cuál es tu visión hoy? Modern Times no es alegre y parece que te preocupan los tiempos que vivimos y lo que hayamos o no aprendido como país. No parece tan lejano de Highway 61 o de tus primeros discos donde describías una situación complicada del país. Nada en este disco indica que se haya mejorado –de hecho, vamos a peor.

Estados Unidos es un sitio diferente al que era cuando se grabaron esos discos. Era más parecido a lo que solía ser Europa, donde cada territorio era diferente –cada país era diferente, cada estado, cada región, era diferente–. Una cultura diferente, diferente arquitectura, comida diferente. Podías hacer 100 kilómetro en Estados Unidos y era como ir de Estalingrado a París o algo así. Ahora ya no es así. Ahora todo está homogeneizado. La gente viste la misma ropa, come la misma comida y piensa las mismas cosas.

Este estilo de música, en el que incide mi música, viene de mucho tiempo atrás, un período que yo viví, por lo que me es bastante familiar. Alguien que no hubiera estado en esa época, no la sentiría familiar. Para estos sería como un revival o como algo histórico. Tú también vienes de esa época y estoy seguro que sabes de lo que hablo. La primera vez que fui a Londres, a principios de los sesenta, en 1961, todavía podías ver escombros y edificios derruidos por las bombas de Hitler. Así de cerca estuvo la destrucción completa de Europa en el período del que yo venía.

Robert Jonson acababa de morir, tres años antes de que yo naciera. Todos los artistas originales seguían vivos para ser escuchados, sentidos y vistos. Cuando eso está en tu sangre, no puedes deshacerte de ello tan fácilmente.

¿Qué es lo que hay en tu sangre?

Toda esa cultura, esa época, esa vieja América.

¿Quieres decir los años 20 y 30?

No hubiera tenido sentido hablar con alguien que tuviera, digamos, 50 años por entonces, para preguntarle “¿Cómo eran las cosas a finales de 1800 y principios de 1900?” No le habría interesado a nadie. Pero, por alguna razón, ahora a la gente le interesan los años 50 y 60. Uno de los motivos, o quizás el único, es por la bomba atómica. La bomba atómica determinó todo lo que vino después. Demostró que era posible el asesinato indiscriminado a nivel masivo… mientras que, si nos fijamos en cómo era la guerra hasta aquel momento, tenías que visualizar a alguien para dispararle o mutilarle, tenías que mirarles. Después de la bomba no era necesario hacer eso nunca más.

Con la bomba atómica el hombre tenía, de repente y por primera vez en la historia, la capacidad de acabar con la especie humana.

Creo que sí. Y creo que eso determinó todos los aspectos de la sociedad. Y creo que eso afectó a la música que tocábamos. Si te fijas en aquellos primeros intérpretes, todos estaban influenciados por la bomba atómica: Jerry Lee, Carl Perkins, Buddy Holly, Elvis, Gene Vincent, Eddie Cochran…

¿En qué sentido estaban influenciados por la bomba atómica?

Eran rápidos y estaban furiosos, todas sus canciones estaban al límite. La música nunca fue así antes. En cuanto a las letras estaban los cantantes de blues, pero Ma Rainey no cantaba lo que cantaban Carl Perkins o Jerry Lee. Nadie cantaba con esa clase de fuego y destrucción. Pagaron un gran precio por ello, porque la generación más mayor, obviamente, los rechazó en cuanto pudieron reconocerlos. Jerry Lee cayó en el ostracismo, Check Berry fue a la cárcel, con Elvis todos sabemos lo que pasó. Buddy Holly murió en un accidente de avión, Little Richard, todo eso…

Así que, en tu nuevo disco, ¿sigues tratando de los efectos culturales de la bomba atómica?

Creo que sí.

Pero dentro de los estilos musicales de antaño, porque no veo nada de rock en tus nuevas canciones…

No escuchas nada de rock porque no estoy familiarizado con el rock. No es algo que haya asimilado. Es demasiado excéntrico, hay demasiado dispersión. No va al grano lo suficientemente rápido, si es que hay grano. Los elementos del rock & roll se han extirpado… No sé cómo explicarlo. O te llega o no te llega. Y a mí me gusta más la música antigua.

¿Qué piensas del momento histórico que vivimos hoy? Parece que vamos de cabeza a la destrucción. ¿Te preocupa el calentamiento global?

¿Dónde está el calentamiento global? Aquí hace un frío que pela.

Parece un panorama terrorífico.

Creo que lo que tú quieres decir es que esperamos que los políticos nos resuelvan todos nuestros problemas. Yo no espero que los políticos solucionen ningún problema de nadie.

¿Quién los va a resolver entonces?

Nosotros mismos. Tenemos que tomar al mundo por los cuernos y solucionar nuestros propios problemas. El mundo no nos debe nada a ninguno de nosotros. Ni los políticos ni nadie.

¿Crees que América es una potencia buena hoy en el mundo?

Teóricamente.

Pero en la práctica…

La práctica siempre es diferente a la teoría.

¿Dónde crees que estamos en la práctica hoy en día?

¿Que qué es lo que pasa? La humanidad no ha cambiado demasiado en 3.000 años. A lo mejor los obstáculos o las novedades y las fronteras cambian, pero la humanidad no ha cambiado nada. No puede cambiar. No está hecha para cambiar.

¿Eres una persona más religiosa hoy en día?

¿Una persona religiosa? La religión, supuestamente, es una fuerza positiva para hacer el bien. ¿Dónde, mirando al mundo, podemos decir que la religión es una fuerza positiva que haya hecho el bien? ¿Dónde puedes mirar a la humanidad y decir “la humanidad ha subido el ánimo gracias a la conexión con un poder divino”?

¿Te refieres a la religión organizada?

Las multinacionales son religiones. Depende de lo que entiendas como religión… Cualquier cosa es una religión.

En un momento dado, seguiste el Cristianismo de manera muy seria, y luego el Judaísmo. ¿Dónde estás ahora mismo?

La religión es algo mayormente externo. La fe es algo diferente. ¿Cuántas religiones existen en el mundo? Unas cuantas, la verdad.

¿En qué tienes fe últimamente?

La fe no tiene nombre. No se puede categorizar. Es algo oblicuo. Es algo de lo que no se puede hablar. Degradamos la fe hablando de religión.

Cuando escribes canciones donde dices que estás andando por “el jardín místico”, hay muchas imágenes religiosas.

En el jardín místico. Esa clase de imágenes son tan naturales para mí como el respirar, debido a que estuve envuelto en el mundo de la música folk durante tanto tiempo. Mi terminología viene directamente de la música folk. No viene de la radio ni de la televisión ni de los ordenadores ni de nada de eso. Está incrustado en la música folk anglosajona.

Mucha de la cual viene de la Biblia.

Sí, muchos temas son bíblicos y material de trovador, lo típico que tendría en la cabeza Uncle Dave Macon.

¿En qué se fundamenta tu fe?

En la naturaleza más elemental. Todavía salgo al bosque diariamente, de verdad. La naturaleza no cambia y si hay una guerra activa hoy día a gran escala, es la guerra contra la naturaleza.

En Modern Times parece que lidiaras con las fuerzas del Juicio Final.

¿El Juicio Final? ¿Te refieres a que cada día es un juicio? Eso es lo que me inculcaron. No sabría ni cómo quitarme eso de encima.

¿Cómo es que está tan dentro de ti?

Me lo inculcaron cuando crecí, donde crecí, está en mis sentimientos más tempranos…

¿Es algo que ves venir o es algo que surge de repente?

No sabemos demasiado del Día del Juicio, porque no conocemos a nadie que haya vuelto para contarlo. Sólo podemos asumir ciertas cosas por lo que nos han enseñado.

¿Qué crees que pasa cuando te adentras en el jardín místico? ¿Te ves rodeado, ves que viene la oscuridad?

Podría haber escrito ese verso hace treinta años. Es todo lo mismo, desde diferentes ángulos.

Es como el paisaje de Desolation Row, sólo que has cambiado la indignación por la aceptación.

Creo que a medida que nos hacemos mayores todos llegamos a ese sentimiento, de una u otra forma. Hemos visto demasiadas cosas en la vida como para saber que las cosas son de una determinada forma y que incluso si cambian, seguirán siendo de una determinada forma.

¿Así que tenemos que aceptarlo?

Siempre he aceptado eso. No creo que haya pensado en las cosas de forma diferente desde que tengo uso de razón, la verdad.

Te resististe a hablar de tu pasado durante años. En Crónicas (NdT: libro autobiográfico que recomiendo) y No Direction Home (NdT: DVD de Martin Scorsese sobre la figura de Dylan que recomiendo todavía más) escribes sobre tu legado. ¿Por qué lo haces ahora?

Bueno, probablemente lo hice porque suficientes cosas se han resuelto por sí mismas y tenía un editor que era un buen aliado. Posiblemente lo podría haber hecho antes, pero no tuve el valor.

¿Te divertiste haciéndolo?

Cuando lo hice, sí. Lo que no me gustó fue la constante relectura y las revisiones, porque no estoy acostumbrado a ello. Una canción no se parece en nada a cualquier tipo de literatura. Una canción la puedes guardar para ti, la puedes canturrear, puedes hablar de cosas o puedes guardártela en la cabeza. Es todo a pequeña escala. No puedes hacer eso con un libro. Si quieres repasarlo, tienes que releer todo lo que has escrito. Requiere mucho tiempo y no me gustó esa parte del proceso.

Si no hubiera estado inspirado para hacerlo, no lo hubiera hecho. Me vinieron a la memoria momentos maravillosos. Estos recuerdos venían y yo podía o bien anotarlos o volver a donde podía escribir. Tenía máquinas de escribir aquí y allí. Pero era divertido y sólo lo hacía cuando estaba inspirado y nunca tocaba un folio cuando no lo estaba. Nunca intenté fabricar la inspiración.

Me sorprendió mucho la historia de que vinieras a Nueva York tan joven y te metieras en la biblioteca pública para, de forma metódica y deliberada, para aprender tu oficio y enriquecer tu conocimiento.

Es que todo lo aprendía de la vida real, de la gente que realmente estaba ahí en ese momento, de primera mano. Creo que de ahí me viene el sentimiento que se encuentra en las primeras canciones. Incluso las últimas canciones tratan de la misma pregunta: “¿Cómo es en realidad el ser humano?” y no de “¿Cómo soy, qué es lo que me gusta, qué no me gusta, cuál es mi sitio en todo esto?”. En lugar de todo eso, es más “¿De qué tratan todos estos espíritus invisibles?” Creo que de ahí surgen canciones como Blowin’ in the Wind. Es una lucha mucho más antigua que la que puede aparentar a priori y representa el epicentro del que surgen todas las letras.

¿Te sorprende que hayas hecho un disco hoy tan vital, importante y creativo como cualquiera de los que hiciste en el pasado?

No. No, sabía que lo iba a hacer. Lo que me sorprende es que haya vendido tanto, así que debe de haber mucha gente que siente lo mismo que yo.

¿Por qué crees que la gente reaccionó tanto contigo en los 60? ¿Qué fibra tocaste en el interior de la gente para impresionarles de esa manera?

Porque tenía –y puede que siga teniendo–, la originalidad que otros no tienen. Porque vengo de la época donde tenías que ser original y tenías que tener alguna especie de talento divino para empezar a hacer algo. Y eso no puedes fabricarlo artificialmente. Todo el mundo que estaba activo en los 50 y 60 tenía ese grado de originalidad. Esa era la única forma de hacerte notar. Era lo que necesitabas para estar ahí.

Lo que yo hacía no lo había visto ni oído nadie antes, aunque yo no saliera de la nada. Hay una relación directa entre cosas como Highway 61 Revisited y Blue Yodel No. 9 que escribiera Jimmy Rodgers. No es algo que surja de la naturaleza sin motivo.

Nadie había escuchado algo igual de la forma que tú lo decías o lo hablabas.

Nadie había oído las cosas que nosotros habíamos oído. Tú también vienes de los años 50. Había mucha más libertad de pensamiento entonces, no había este conformismo masivo de ahora. Hoy en día, un librepensador acaba siendo ridiculizado. En el pasado, sólo lo aislaban o lo evitaban. El consenso popular de la época, que es de lo que hablamos ahora, era una forma bastante blanda de entretenimiento; era aburrido y poco interesante. Debajo de esa superficie, sin embargo, yacía un mundo completamente diferente.

¿Y tú te aprovechaste de ese mundo?

Todos lo hicimos. Algunos decidimos que podíamos vivir en este mundo. Otros decidieron que, bueno, podían visitarlo de vez en cuando, pero que no era necesariamente su mundo.

Así que viviste en él.

Sí.

¿Y el resto estaban sólo de paso?

Sí, como turistas. Como los que entran en las tiendas de calcetines.

¿Así que la gente entraba en tu mundo, se sentía sobrecogido por él, pero no podía vivir en él?

No, no creo que pudiera más que… ¿has visto alguna vez actuar a Little Richard? Podía sobrecogerte, pero no te sentías parte de ello, a no ser, por supuesto, que quisieras ser parte de ello. En ese caso, estaba abierto para ti.

Anoche decidiste acabar tu actuación con All Along the Watchtower, que ahora se ha convertido en uno de tus himnos.

¿Quién lo iba a decir?

¿Redescubriste esa canción gracias a Hendrix?

Probablemente.

¿Se te podía haber pasado por la cabeza lo que él hizo con esa canción?

No. De todas formas, ese disco es un poco misterioso para mí. Cuando lo terminamos, me produjo la necesidad de sentarme y escucharlo, en plan “Creo que este disco va a ser más grande de lo que nunca soñé”.

¿Qué tocaste de Highway 61 Revisited ayer, Just Like Tom Thumb’s Blues? ¿Por qué escogiste esa? Me encanta el arreglo.

Ya sabes, no está reescrita, simplemente tiene otra dinámica. La dinámica en todas esas canciones puede cambiar de una noche a otra, debido al estilo de música al que estoy acostumbrado a tocar. Pero tampoco puedes hacerlo todo. No puedes mostrarlo todo al mismo tiempo.

¿Cambias las canciones para que te resulten más divertidas de tocar?

Bueno, es más artificial que eso.

¿Por qué más artificial?

Porque tengo tantas canciones diferentes, musicalmente hablando: baladas rápidas, baladas lentas, doce compases menores, doce compases mayores, canciones de doce compases que se diferencian mayormente en la dinámica del ritmo, provocado por la forma que tengo de cantar las letras, para cambiar cada noche. Está basado en un sistema infinito donde no necesariamente te tienes que sentir bien para tocarlo, pero que si sigues las reglas, puedes hacer cosas diferentes cada noche.

Cojamos por un momento It’s All Over Now, Baby Blue, que hiciste anoche. ¿La gente que vino a verte no quería la versión original, más lúgubre?

No sé quién querría esa versión, a no ser que fuera alguien que compró ese disco en el sesenta y pico. Pero es la misma canción y yo soy la misma persona, y siempre hemos estado ahí. Esas canciones viejas que hice sólo con una guitarra acústica. De algún modo, son como ensayos, porque eso es lo que hace la gente cuando ensaya una canción: simplemente cogen su guitarra acústica y ya está. Luego desarrollan la canción más tarde.

¿Crees que tocarlas de forma diferente otorga a las canciones un significado distinto? Antes eran tristes y solitarias; hoy son más enérgicas.

Sí. Astrológicamente, uno trata con días diferentes cada día de la semana. Cada día es un color diferente, porque un planeta diferente tiene ascendencia. Puedes decir lo mismo, puedes sentirte igual, puedes escribir lo mismo, pero si eso pasa un martes, será diferente que si haces lo mismo un viernes. Es un hecho. Puedes preguntar a cualquier astrólogo.

Cuando ves a Bono pidiendo ayuda para África o a Bruce Springsteen cantando en la gira del Vote For Change (NdT: gira que promovía el voto de izquierdas para evitar otro mandato de George W. Bush y donde estuvieron implicados los artistas más representativos de los últimos años, desde Michael Stipe hasta Patti Smith pasando por Connor Oberst de Bright Eyes o el propio Springsteen), ¿crees que el rock puede ser la voz del cambio?

Quizás para alguna gente sí. Uno se siente bien cuando hace alguna obra e caridad. Lo que hace Bono es algo bueno. Bruce ha adquirido cierto grado de poder y puede usarlo como mejor vea que encaje. Tenemos que aplaudirle por ello. No está mareando la perdiz y siente lo que dice.

¿Pero crees que el rock es la voz del cambio?

Te cambia el estilo de vida. No sé. Nunca me ha afectado de esa manera, así que no te puedo decir nada realmente.

Cuando escuchabas música de crío, tu talento despertó pero ¿no despertó algo en ti en plan “mi vida puede ser diferente”?

Sí, pero era una llamada. La gente que ha tenido una revelación para hacer música es diferente que la gente que lo hace por frivolidad, gente… cuyos motivos no son del todo sinceros. Hablas de músicos y quizás sólo uno de cada mil merezca la pena ser escuchado. En cuanto a lo que tienen que decir, lo que ofrecen, el mundo en el que viven, en cuanto a lo que te provocan, no hay ningún músico capaz de hacer eso.

Pocos de tus amigos son contemporáneos tuyos. ¿Qué piensas de Neil Young?

Si tuviera que nombrar una sola cosa de él, diría que es muy sincero. Es sincero y tiene un don divino, su voz, y esa tensión melódica presente en absolutamente todo lo que hace. Puede tocar de la manera más sucia, pero siempre va a flotar la melodía. Neil es el único capaz de hacer eso. No hay nadie más en esa categoría.

Dime algo de George Harrison.

George acabó harto de ser el Beatle que tenía que luchar para poder meter alguna canción suya en los discos, por culpa de Lennon y McCartney. Pero claro, ¿quién no acabaría harto? Si George hubiera tenido su propio grupo y hubiera escrito sus propias canciones entonces, probablemente hubiera sido tan grande como cualquiera. George tenía una capacidad extraordinaria para tocar acordes que parecían no estar conectados de ninguna forma y escribir así una canción con su melodía. Tampoco conozco a nadie que sea capaz de hacer eso. ¿Qué puedo decirte? Era de esa escuela que pensaba que cada nota que se tocaba, contaba.

Estabais muy unidos, ¿verdad?

Sí.

¿Cuál fue el origen de vuestra amistad?

Nos conocíamos desde siempre, la verdad. Conocí a los Beatles desde el principio, a todos ellos.

¿Cómo era tu relación con John Lennon? ¿Competitiva?

Sí, pero sólo hasta cierto punto. Tanto él como McCartney, de verdad, eran maravillosos cantantes. Incluso hoy es complicado encontrar a alguien que cante mejor que Lennon o que sea mejor que McCartney. Creo que es por la única persona por la que me siento intimidado. Puede hacerlo todo. Y nunca ha aflojado. Tiene el don de la melodía, tiene el ritmo, puede tocar cualquier instrumento. Puede gritar tan bien como cualquiera y puede cantar baladas tan bien como cualquiera. Hace melodías sin esfuerzo, de eso es por lo que deberías sentirte intimidado… Hace todo sin esfuerzo. Ojalá se retire [Risas]. Cada cosa que sale de su boca está inundada de melodía.

¿Qué piensas de esa época de los años 60 que fue tan creativa?

Fue un caso aislado. Creo que lo que hemos hablado al principio de la entrevista es algo en lo que deberíamos pararnos otra vez: la primera bomba atómica que se lanzó. Aquello fue explosivo y dio lugar a distintas personalidades. Tenías a gente apasionada, mientras que antes ese sentimiento se mantenía más en secreto. Pasaba lo mismo antes, esos sentimientos estaban más aislados o se escondían en sitios más privados. Eso es lo que creo, de todos modos. No sé por qué fue un período más impactante. No creo que fuera más incómodo que el que vivimos ahora.

¿Cómo es hacerse mayor? ¿Te sientes más sabio, más feliz, más apagado?

Ahora empiezas a pensar en cosas que nunca habías considerado. Te das cuenta de lo frágil que es el ser humano y cuán insignificante, en plan que si te pasa algo en un dedo o en un pie puedes necesitar reposo durante un tiempo. Sin duda he tenido algún problema a ese respecto. A medida que te haces mayor, te das cuenta de que la vida pasa rápido, así que es necesario tener calma, porque todo va demasiado deprisa. Creo que todos nos damos cuenta de que todo sigue pasando rapidísimo y que no somos tan ágiles como solíamos ser.

¿Crees que eres más sabio?

¿Más sabio? No necesariamente.

¿Más feliz?

No creo que más feliz… Para mí la felicidad consiste en ser capaz de respirar con normalidad.

A mí me pareces más feliz, menos enfadado y escocido.

Oh, depende de la hora del día en la que me pilles, la verdad.

¿Sigues intentando llegar a tu público cada noche, a cada espectador?

De la misma forma que los Stanley Brothers lo hubieran hecho o Check Berry lo haría: trato de mostrar mi talento de modo que sea concebible.

¿Piensas en el tipo de la última fila o en alguien del anfiteatro?

No. Conozco a mucha gente que dicen hacerlo, pero no sé cuánto de verdad hay en ello. Para mí, la relación entre el intérprete y la audiencia es cualquier cosa menos algo entre colegas, en plan aquí voy yo admirando un cuadro de Van Gogh y pensando que él y yo estamos al mismo nivel por el mero hecho de que a mí me guste su pintura.

Así que tú estás ahí para plasmar tu arte, y ellos allí para apreciarlo y tratar de entenderlo.

Espero que sí. Creo que sí.

¿Cómo describirías tu influencia desde el primer momento en que te diste a conocer?

Quizás como dicen los libros, que lo que yo hacía permitió a la gente escribir y cantar de cosas que sentían, lo cual no se había hecho antes. Sin embargo, no creo que eso sea una influencia.

¿Les diste la oportunidad de que abriesen su cabeza y pensaran por sí mismos?

Sí, pero yo nunca abrí mi cabeza. Yo nunca hablaba de mí, per se, así que todos los que vinieron después que pensaron que hablaba de mí, per se, o de ellos, per se, estaban totalmente equivocados.

¿Crees que tienes alguna influencia sobre las cosas hoy en día?

¿Cuánta gente hay por ahí haciendo lo que yo hago, noche tras noche? ¿A cuántos conciertos vas a ir? Tocamos en algunos de estos festivales, y tanto yo como mi banda somos los únicos intérpretes que hacemos algo remotamente parecido a lo que hacemos, en cuanto al estilo de música. Es casi como Tony Bennett o algo así –es algo arcaico–. Debo estar agradecido por tener un público tan generoso.

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